Ruta del Quijote – II

Julio 10, 2016 en Castilla la Mancha, España, Península ibérica

Si con algo identificamos a Don Quijote de La Mancha, es con su lucha feroz contra los molinos de viento.
Hoy en día nos resultaría impensable ver estas tierras sin la silueta blanquecina de estas máquinas de molienda (¿acaso no son gigantes?).

_MG_0252Y nada más entrar en la denominada como tal zona de La Mancha los empezamos a ver.
Unos de los primeros en aparecer además lo hacen a lo grande, con un conjunto de absolutamente fantástico formado por doce molinos y un castillo.

Sí, hablamos de Consuegra. Y allí en lo alto del Cerro Calderico se encuentra el conjunto de molinos mejor conservados de toda España, y es que aunque restaurados, datan del s.XVI. Tan bien conservados que con motivo de la fiesta de la Rosa del Azafrán, se pone en marcha uno de ellos (con su maquinaria original del s.XVI) para hacer la harina de la Molienda de la Paz.

Sus nombres, como no, son tan quijotescos como Mambrino, Sancho, Caballero del Verde Gabán, o Clavileño. _MG_0312_tonemapped_1

A su lado, vigilando a los gigantes manchegos, el Castillo de la Muela, que si bien se atribuye a Trajano la primera construcción en la zona, los primeros datos que tenemos son del s.X, cuando Almanzor construyó la primera fortaleza y que tras muy diversas vicisitudes, pasó de manos de Alfonso VI a los almorávides de nuevo, y posteriormente a la Orden de San Juan, donde se estableció el priorato de la Mancha.

No se conformen con los molinos o el castillo, pues todo el pueblo es digno de visita.

Nosotros marchamos, no sin antes admirar el paisaje, rumbo a un pueblo, antigua pedanía de tránsito, muy importante para nuestro soñador.

Autores hay que dicen que la primera aventura que le avino fue la del Puerto Lápice, otros dicen que la de los molinos de viento; pero lo que yo he podido averiguar en este caso, y lo que he hallado escrito en los anales de la Mancha, es que él anduvo todo aquel día, y al anochecer su rocín y él se hallaron cansados y muertos de hambre; y que, mirando a todas partes por ver si descubriría algún castillo, vio, no lejos del camino por donde iba, una venta, que fue como si viera una estrella”. Don Quijote Parte I. Capítulo II.

Y en aquella venta de Puerto Lápice fue armado caballero don Quijote, por parte del ventero, como nos indica más adelante.

Así que, parada obligatoria. Al fin y al cabo todos queremos ser caballeros andantes.

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Allí dimos con su Plaza de la Constitución, una preciosa placita de colores rojo y blanco, y por supuesto con la famosa venta. Nos sentimos quijotes modernos, visitamos la exposición de arte gráfico* (gratis y recomendable) y nos pusimos el bacín en la cabeza, que ya se sabe que para combatir contra los gigantes es necesario.

*En la exposición de arte gráfico pudimos contemplar la exquisita y delicada obra Don Quijote con alma búlgara, obra del artista Valentín Kovatchev.

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