Ruta del Quijote – I

Junio 29, 2016 en Castilla la Mancha, España, Península ibérica

En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, cuerdo en un mundo de locos, orgullo para todos, pero especialmente para los manchegos.

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En una tierra inhóspita como La Mancha (lo que comprendería casi todo Ciudad Real y Albacete, y la zona más meridional de Toledo y parte de Cuenca) sitúa Cervantes al más universal caballero andante de las letras. Una tierra que aun hoy en día sigue tan olvidada como antaño. Posiblemente el destino menos concurrido por los turistas. Y eso que no faltan sitios para dejar volar la imaginación, como hiciese Don Alonso Quijano en la cueva de Montesinos.

Lo que está claro es que la cervantina novela consiguió convertir a nuestro héroe en símbolo y emblema de La Mancha. Tanto que hoy en día son absolutamente inseparables.
No se entiende el uno sin el otro.

Esta era una ruta que llevábamos tiempo queriendo hacer, y junio, que a veces es muy grato con la temperatura, nos dio un respiro para poder afrontar este viaje, que de otra manera en los meses estivales hubiese sido más complicado debido al profundo calor.

Aunque nunca es mala fecha… Nuestro particular loco cuerdo se puso su armadura y comenzó su ruta por los campos de Montiel en los días más calurosos de julio, según nos cuenta Cervan…digo, Cide Hamete Benengeli.

Y ahora, nada más fácil y con tanto encanto como la iniciativa creada en el IV centenario de la muerte del escritor; el Pasaporte Cervantes, un reto-concurso donde podéis ir subiendo fotos de lugares clave de La Mancha y ganar alguno de sus numerosos premios, lo que nos orientó para visitar algunas poblaciones que en un primer momento no figuraban en nuestra planificación.

Iniciativas así hacen falta.

Podríamos empezar la ruta en Alcalá, puesto que es la cuna de Cervantes (¿o no?), pero nos embarcamos de lleno en este pasaporte cervantino y con Tembleque como nuestra primera parada.

-A menos de mitad pararé, si Dios fuese servido- respondió Sancho-. Y así digo que, llegando el tal labrador a casa del dicho hidalgo convidador, que buen poso haya en su ánima, que ya es muerto de un ángel, que yo no me hallé presente, que había ido por aquel tiempo a segar a Tembleque.” Don Quijote Parte II. Capítulo XXXI.

Reconocemos que ya habíamos estado aquí antes, y que nuestra visita sería muy breve por cuestiones de tiempo, pero necesitábamos nuestra foto para el pasaporte, y qué mejor que empezar por allí y contemplar la preciosa Plaza Mayor, del s.XVII, imprescindible, pero que desafortunadamente está en obras parciales de mantenimiento.

Nos sirve por tanto este enclave como punto de partida para una ruta con la que vamos a aprender, a disfrutar, a reír, e incluso bañarnos… por que también existen los oasis en La Mancha, ¡no todo van a ser espejismos de gigantes!