Madrid Sacro II

enero 20, 2015 en España, Madrid, Península ibérica

Lo que os proponemos en esta ocasión es un mosaico de diferencias, de esas que hacen a Madrid una ciudad única y especial. En nuestro particular paseo por la capital, hemos visitado diversos templos, de diferentes confesiones (en este caso todas cristianas), lo que nos ha dado una idea, de la pluralidad tanto cultural como religiosa que tenemos. Y que sin duda, nos enriquece a todos._47B2174

– Nuestra primera parada nos lleva hasta la Gran Vía de Hortaleza, al norte, donde encontramos el primero de los templos que visitamos hoy. Se trata de la parroquia de Santa María Magdalena, de nueva, novísima construcción (seguramente inspirada en “La dormición de la Virgen” – El Kremlin), y que ha levantado la Iglesia Ortodoxa Rusa para rendir culto con su comunidad. Cuando la visitamos, estaban en pleno oficio, por lo que solo pudimos tomar fotos del exterior. Pero pudimos atisbar que era un templo pequeño, muy luminoso, escasamente decorado. Nos llamó la atención cómo la comunidad entonaba las melodías durante el oficio, con cierta maestría, la verdad es que cantaban bastante bien. Tenemos pendiente volver en otra ocasión, ya que parece un lugar bonito, y ya las puertas mismas del templo prometían. Si os interesase visitar esta iglesia, los sábados ofrecen una visita guiada gratuita a las 17horas.

– Bajando por el paseo de la Castellana, en dirección a la plaza de Colón, en un pequeño recodo tras una verja y frondosos árboles, casi escondida, está nuestro siguiente destino. Una iglesia evangélica alemana. Se encuentra en las antiguas dependencias de la embajada germana y ofrece un pequeño espacio para visitas tras el culto del domingo (11h-12h). Es una iglesia muy pequeña, más oscura que la anterior, pero con una arquitectura llena de arquerías, que le da un carácter de abadía, de frescura, casi de sótano. Esta iglesia lleva aquí nada más y nada menos que desde 1909, pero es tan discreta que apenas si la podemos vislumbrar cuando pasamos por la altura de su puerta, en Castellana 6.

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– Volviendo un poco al norte, al barrio de Chamartín, concretamente en las inmediaciones de Metro <Colombia> está la iglesia ortodoxa ucraniana, quizá una de las más bonitas de la ciudad. Erigida a los santos Andrés y Demetrio. El interior está ricamente decorado con todo tipo de lámparas, pan de oro, pinturas y decoraciones en la pared, que embriagan al visitante, a pesar de sus reducidas dimensiones. Invita, sin duda, al recogimiento interior. Se respira un intenso aroma a incienso y a primera hora, antes de los oficios se puede pasear tranquilamente por sus dependencias. Más información aquí.

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– Caminando hacia el centro neurálgico de Madrid, ese centro bullicioso y lleno de turistas, nos dirigimos con paso firme hacia la Puerta de Alcalá y el Retiro, para observar, desde fuera otra iglesia, pero esta es grande, esbelta, luminosa. Pertenece a la confesión católica, y está dedicada a San Manuel y San Benito. Pero nos detenemos en ella porque su estilo neobizantino constituye una rareza, y una vez en su interior, se vuelve un verdadero espectáculo. La profusión de teselas que forman mosaicos inmensos, que llegan casi hasta la linterna que difumina la luz que baña la alta cúpula.
Construida también a principios de siglo, la hemos conocido, por la obra del fotógrafo español Fernando Manso, quien retrató en una de sus fotografías la atmósfera y la luz tan especiales que tiene este lugar. Preciosos los mosaicos que componen las pechinas donde está el tetramorfos (los cuatro evangelistas), que descansa sobre su extraño transepto, en una muy bien maquillada planta de cruz latina. Se puede visitar tras las misas. Más información aquí.

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– Llevábamos toda la mañana de un templo a otro, y aunque ya nos vencían las ganas de comer, no podíamos pasar por alto una de las iglesias con los perfiles más reconocibles de Madrid. Quizá por su cercanía al museo del Prado o por otras circunstancias, quizá menos favorables, poca gente desconoce la existencia de la iglesia de San Jerónimo el Real (1500), o como se le conoce popularmente “Los Jerónimos”. Un complejo monacal que se vio favorecido del beneplácito de varios personajes históricos españoles, como Enrique IV o el Cardenal Cisneros, y que hoy en día, sigue ofreciendo sus misas puntualmente. Hemos de confesar, que para la fama que tiene este lugar, la visita nos desencantó un poco. Aunque el altar es fastuoso, lleno de oros y parece bastante rica, el resto de la iglesia, que no es demasiado grande y tiene un tono sobrio, sin demasiado recargo, con unas bonitas bóvedas nervadas. Su claustro pertenece a las dependencias de la pinacoteca actualmente, tras la reciente ampliación de la misma.

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La visita duró poco, pero lo suficiente como para hacernos una idea de las diferencias estilísticas y arquitectónicas que tienen todas y cada una de estas edificaciones, aunque en el fondo, en su esencia, su mensaje sea, prácticamente, el mismo, y traten de los mismos problemas y asuntos, ya sea en ruso, en ucraniano, en castellano o en latín.

Madrid; crisol de culturas, y ejemplo de armonía.