Leonardo Torres Quevedo

Hubo un tiempo en el que los hombres ingeniosos, eran sencillamente, exultantes. Hombres que dominaban las ciencias y las letras, los prodigios de la lengua y de la mecánica, y todo lo hacían bien…

Quizá de entre todos nuestros genios olvidados, Leonardo Torres Quevedo (El ‘Da Vinci’ español) sea de los más reconocibles, y es que el inventor del Telekino (entre muchas otras proezas) sigue estando presente en sociedades como la norteamericana (Canadá y los Estados Unidos de América), donde uno de sus mejores diseños sigue en funcionamiento a día de hoy, después de más de 100 años de historia. Y es que hace más de un siglo que el “Spanish aerocar” surca el cielo de las cataratas más mediáticas del mundo, las del Niágara, y sigue dando a sus visitantes unas vistas inigualables del salto de agua.

Como viene siendo habitual, a éste cántabro le tocó luchar contra la incredulidad, la envidia y la mofa, ingredientes básicos de toda ensalada de éxito por lo que parece… y esta vez no eran del todo autóctonos pues cuando presentó alguno de sus inventos en Europa, ya se sabe, los “brillantísimos y excelsos” centroeuropeos lo tacharon de tontería… cómo no.

Pero más allá de los típicos percances a los que todo genio se enfrente, Leonardo creó máquinas invencibles como su ajedrecista, que a día de hoy sigue siendo imbatible. También fue el padre de ciertos autómatas que acabarían siendo los abuelos de los cómodos mandos a distancia, y también el creador del puntero láser, tecnologías a la orden del día en nuestro siglo XXI, pero no olvidemos que nuestro protagonista nació en 1852 y que por tanto su marco de creación estuvo circunscrito a finales del XIX y principios del XX, y las cosas han cambiado bastante desde entonces… ¿verdad?

Como curiosidad… ¿sabíais que Emilio Herrera y Torres Quevedo planearon en 1919 crear un proyecto de dirigibles llamado Hispania? Sí, sí, Emilio Herrera, otra mente brillante, el inventor del traje de astronauta, que también, era español… de él ya hablaremos en otra ocasión… talento llama a talento, lástima que no pudieran ver su proyecto en pie. Hindenburg tuvo quizá, alguna culpa de ello.

Si queréis saber más sobre el genial Torres Quevedo, y otros inventores brillantes que no os contaron en la escuela os recomiendo el libro “Made in Spain” Cuando inventábamos nosotros, de Alejandro Polanco Masa.