Las piedras vivas de Campo Lameiro

julio 19, 2016 en España, Galicia, Península ibérica

Que Galicia sea una tierra ancestral es algo que todo el mundo sabe. Que está cuajada de vestigios de civilizaciones pasadas y que está salpicada de pequeños tesoros arqueológicos también… pero más allá de los famosos castros celtas y otras joyas de la Galicia mágica hay un impresionante mapa de petroglifos de miles de años de antigüedad que siguen guardando herméticamente sus secretos aún en nuestros días.

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De todos los petroglifos de esta tierra por la que siempre se tiene morriña, hemos visitado unos pocos, extraordinarios todos y cada uno de ellos, pero quizá también bastante desconocidos para algunos, a rebufo de lugares renombrados como las agrupaciones de Mogor y otros.

Estos que nos ocupan están en un paraje incomparable, muy cerca de Sabucedo, famoso pueblo por su tradicional Rapa das Bestas, a tan solo unos pocos kilómetros por carreteras sinuosas y frondosas, que invistan a la Santa Compaña a hacer acto de presencia, para fascinación y escarnio de propios y extraños. Nos lo presenta muy bien el libro ‘La Historia de Galicia en 50 lugares‘ de Ediciones Cydonia.

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Laxe da Forneiriña

Campo Lameiro, además de ser un coqueto municipio de la profunda Pontevedra es el nombre del Parque Arqueológico que visitamos. El que está considerado como el mayor conjunto de arte rupestre al aire libre de Europa es gestionado con profesionalidad y simpatía por un equipo de entusiastas que trabaja afanosamente en el centro de interpretación de este recinto de grandes dimensiones, y en el que recientemente se ha descubierto un petroglifo único y que ha sido noticia en varios medios de comunicación.

Pero antes de comentar nada… ¿qué es realmente un petroglifo?

La Real Academia de la Lengua lo define por la derivación de sus dos palabras, petra (piedra) y glyphos (grabado o tallado): “Figura hecha por incisión en roca, especialmente la realizada por pueblos prehistóricos“.

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Laxe dos Carballos

Estamos, por tanto, ante un parque arqueológico lleno de piedras, sí. De piedras vivas. Vivas porque en sus superficies hay grabados de diferente naturaleza, algunos figurativos, otros abstractos y geométricos, que encierran un significado que hoy por hoy se nos escapa. A la mente del siglo XXI le resulta imposible concebir el porqué de esas cazoletas, representaciones animales, dibujos geométricos a nivel casi obsesivo, que jaspean las piedras de este parque y en general de toda Galicia, y… siendo sinceros, de todo el mundo, porque petroglifos hay en todas las culturas a lo largo de la Historia.

¿Por qué? Por que la piedra es casi infinita, “perenne”, superviviente del tiempo… La piedra lleva ahí milenios, estaba antes de ser nosotros pensados, y nos sobrevivirá. La piedra perdura, y los mensajes que hay en ella, aunque algunos se desgasten por la climatología u otras causas ajenas… permanecerá. No es una elección baladí.

Campo Lameiro no es sólo un recinto vallado con piedras, no. Es mucho más. Está considerado el “Atapuerca gallego“. Y es realmente una oportunidad única para acercarnos al origen de nosotros mismos de una forma especial, al aire libre, incluso con nuestras mascotas o en mitad de la noche

Outeiro da Pena Furada

Outeiro da Pena Furada

En sus más de 20 hectáreas de terreno, más de 100 rocas conservan algún vestigio de poblados de la Edad del Bronce. Dentro del recorrido circular, que supera los tres kilómetros de longitud, se puede visitar también la recreación de un poblado, siguiendo procedimientos obtenidos del estudio de los restos arqueológicos de la zona.

La ruta la componen diferentes estaciones donde hay un laberinto a escala para que los niños exploren, una piedra tallada en nuestros días con las técnicas prehistóricas para enseñar el método a los visitantes, el mencionado poblado, y nueve estaciones donde observar aquellos mensaje pétreos de los que alguna vez fuimos.

Laxe dos Carballos en la visita guiada

Laxe dos Carballos en la visita guiada

Destacan sin lugar a dudas dos conjuntos. Laxe dos Carballos, un inmenso panel del que sobresale  la desproporcionada figura de un cérvido macho con altísimas puntas y herido por lo que se cree que puedan ser cuatro lanzas, y el Outeiro dos Cogoludos I, donde se representan escenas de caza, algunos jinetes y unos magníficos laberintos / círculos concéntricos hacia donde parecen dirigirse los animales como si de algún ritual se tratase.

Laxe dos Carballos en todo su esplendor

Laxe dos Carballos en todo su esplendor

Durante la visita, nuestro guía nos explicó que normalmente las representaciones figurativas se ponen en primer término hacia donde se cree que se sitúa el espectador, y lucen espectacularmente, las otras representaciones, las geométricas, de origen más profundamente simbólico, se suelen situar en la parte de atrás, tamizados por las propias ondulaciones de la piedra y de una forma menos ostensible. Este ejemplo se ve perfectamente en estas dos estaciones. Mientras que Laxe dos Carballos se puede ver claramente, y que el terreno para ello ha sido utilizado durante años, la piedra de Cogoludos está en una situación más escarpada y de más difícil acceso en el pasado, y ahí priman y se sitúan en primer término las representaciones geométricas… por lo que esta explicación nos parece plausible y lógica.

Outeiro dos Cogoludos

Outeiro dos Cogoludos I

El mejor momento para ver los grabados es el atardecer, cuando el sol está mas bajo y los surcos generan las siluetas de las figuras con sus sombras. También de noche, con la luz artificial de las linternas de pueden ver sin problemas, pero a mediodía cuando la sombra de los árboles tapa las piedras, verlos resulta realmente complicado y pierden su espectacularidad. Sobre todo Laxe dos Carballos.

El resto del recorrido contiene conjuntos de menor fama pero no interés, como Pena Furada o Laxe dos Cabalos. Por la hora concreta de la visita, nosotros solo pudimos fotografiar bien los dos que hemos comentado.

Outeiro dos Cogoludos I

Outeiro dos Cogoludos I

** La entrada al PAAR cuesta 2.70€ para estudiantes, 4.50€ la entrada general. Dan una tarjeta que habilita el pase y se puede volver a visitar a lo largo del día, ésta se devuelve al finalizar la jornada. La visita es libre, pero si se desea guiada, por un euro más, el guía explica en detalle las tres primeras estaciones del complejo y es totalmente recomendable. Organiza tu visita aquí.

** En las inmediaciones de Campo Lameiro existen otros petroglifos de interés, como los de Fentans, de los cuales solo pudimos fotografiar el primero de todos, por el vago balizaje que existe en la zona y porque está llena de tojos.

Coordenadas GPS para el Petroglifo I de Fentans: 42°31’29.0″N 8°30’47.3″W

Si lo visitas, recuerda que estás ante un monumento protegido, lleva calzado adecuado y ropa que te proteja de la maleza. No te lleves nada más que tu recuerdo y tus fotografías. Intenta no subirte a la roca y respeta el entorno. 

Recreación de poblado de la Edad del Bronce

Recreación de poblado de la Edad del Bronce

Petroglifo de Fentans

Petroglifo de Fentans

Petroglifo de Fentans

Petroglifo de Fentans

Petroglifo de Fentans (detalle pezuñas)

Petroglifo de Fentans (detalle pezuñas)