La Rosa del Azafrán

noviembre 6, 2014 en Castilla la Mancha, España, Fiestas Tradicionales, Península ibérica, Toledo

Hay tradiciones que perviven. Costumbres y hábitos de una España rural tocada de muerte, tras el éxodo rural y el desinterés de los nuevos urbanitas, hijos de padres que tuvieron que emigrar de su patria chica en busca del pan o de prosperar.

Por suerte, hay fiestas que nos traen de vuelta con esas raíces que todos llevamos, y que en nuestro caso, nos hacen recordar los ecos de nuestras familias, extremeñas o manchegas, que aunque con diferencias, se asemejan tanto. Y es que ponemos rumbo a las Fiestas de la Rosa del Azafrán, en Consuegra, en su 52ª edición, y donde nos hemos sentido como en casa._47B0418

Los cantos a jota manchega, a seguidilla o las torrás, que ayudaban en las labores, y que pasan de padres a hijos, en las llanuras o con los molinos de fondo, y que volvimos a escuchar, tanto grabados, como en boca de esas tiernas mujeres que van abriendo la preciosa flor del azafrán para extraer el oro rojo, a la vera de una mesa redonda en Madridejos.

Allí disfrutamos de su mercado, catando y comprando cervezas artesanales o el asadillo, entre otros productos típicos, como el vino o las berenjenas, propias de la cercanía con nuestra querida Ciudad Real, y es que Madridejos y Consuegra son los últimos pueblos de Toledo.

Y después del abreboca, nos dirigimos a ver el Museo del Azafrán, también Museo Etnológico, donde nos adentramos de pleno en los años 40/50: sus lumbres, la matanza, la escuela, sus trajes y sus aperos, muchos de los cuales hemos visto y utilizado, como recuerdo de otros tiempos.

La inmersión se hace más profunda si después de la visita, uno puede ver la monda in situ y hablar con las mujeres, orgullosas de darla a conocer._47B1108

Tras ello, y con el estómago ya rugiendo fuimos a Consuegra, con una parada no planeada. Y es que en medio del campo vimos una plantación de azafrán, donde paramos, en el momento justo, ya que por allí andaba la familia que lo recogía, y que en un gesto de amabilidad infinita, nos enseñaron cómo se hacía, nos explicaron todo acerca de la rosa y el oro rojo, y nos dejaron hacerles fotos, haciéndoles volver a la zona a pesar de que se iban.

El hambre pesa, así que le dimos un gusto al cuerpo al comernos unas deliciosas migas, pisto, y otras viandas, que dieron como resultado pesadez y ganas de siesta, aderezados por el sorprendente picor del Lorenzo, que a pesar de ser 25 de octubre, se resistía a irse.

Con la tripa llena, la manga corta y las piernas con ganas de andar, que no la cabeza, llegamos al Concurso Nacional de Monda de Rosa del Azafrán, donde nuestra compañera de asiento resultó ser participante, y no lo hacía nada mal. Ganó.
Más tarde nos enteramos que ya había ganado 5 veces más, y que había conseguido tantos segundos premios.

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Marchamos finalmente a los molinos de Consuegra, tan magníficos e imponentes gigantes en tierra de Don Quijote.

Ese sería el primer día que viéramos un molino girar moliendo el trigo, creando la blanca harina. De fondo, bailes y cantos se entremezclaban, y entre jotas seguimos disfrutando el paseo, con un regalo en forma de atardecer.

Es la hora de pasar por el centro, para llegar a la Feria, y hacer algunas compras en los mercados artesanos.

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Y para poner fin a la jornada, hacemos parada de nuevo por Madridejos para ver cómo se agrupan las familias alrededor de las grandes mesas para seguir cuidando su tesoro, extrayendo de él las finas hebras rojas unos, otros haciendo el chocolate y las tortas para hacer más llevadero el trabajo.

Y nosotros, entre la nostalgia, la alegría, y el placer de haber disfrutado un día tan lleno, y sobretodo tan auténtico, recogemos y, cómo hicieran sus humildes gentes décadas atrás, partimos hacia Madrid, nuestra contaminada y caótica ciudad, tan alejada de ese sentir rural, que parece un mundo diferente.

Datos:

La rosa del azafrán sale del cultivo de la cebolla azafranera. Y ya se cultivaba en el antiguo Egipto. Sus usos son, no solo culinarios, sino también medicinales y químicos. 

El precio del azafrán es muy elevado por el proceso de elaboración, completamente artesanal, y por el reducido tamaño de los estigmas de las flores, que necesitan un proceso rápido de tostado y conservación. Para conseguir un kilo de azafrán hay que mondar aproximadamente entre 180 y 250mil rosas. Un trabajo arduo durante los casi veinte dias que dura la floración. El precio del kilo en nuestro país ronda los 4500€ aunque depende del mercado internacional, en el que somos uno de los principales exportadores. 

Para saber más: http://madridejos.net/azafran/