Campo de Calatrava, campo de volcanes

mayo 8, 2015 en Castilla la Mancha, España, Península ibérica

Aprovechando nuestras vacaciones semanasanteras, y coincidiendo con que andábamos por la zona, nos decidimos a hacer una curiosa ruta. Si en anteriores post hemos viajado en el tiempo hasta hace 300, 600 o 1.500 años, esta ruta nos lleva en camino 8,7 millones de años atrás.

Pero antes, una parada que tras muchos intentos, pudimos completar, y es que la falta de fondos hace estragos y nuestro punto de partida ha estado cerrado durante los últimos años, habiendo establecido ahora, unos días concretos para poder conocerlo con visita guiada (y gratuita).

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Ese sitio es el yacimiento arqueológico de Oreto y Zuqueca, una antigua (y gran) ciudad íbera, sobre la cual se erigió la ciudad romana llamada Oretum, sobre la que después se asentaron los visigodos, posteriormente los musulmanes, y finalmente los cristianos; quienes no prestaron gran atención a la ciudad, pero construyeron en ella la ermita de Nuestra Señora de Oreto y Zuqueca, asentada sobre los edificios religiosos de las anteriores culturas; con restos destacados como el ara o altar del templo romano que se puede visitar actualmente en el ayuntamiento de Granátula de Calatrava.

Oreto fue una potente urbe, la capital de la provincia íbera de Oretania, que abarcaba lo que hoy son las provincias de Ciudad Real, Jaén, y parte de Cuenca y de Albacete. Todavía podemos ver allí los restos de la ciudad, las casas, la necrópolis, o los baños árabes o un palacio de época Omeya, que son los más antiguos de toda la Península Ibérica.

El área de extensión del yacimiento es inmensa, pero por desgracia, como nos suele ocurrir en nuestro país, más en esta provincia, sólo podemos ver una parte, aproximadamente un tercio, ya que lo otro son fincas privadas. En una de esas fincas privadas estaría el circo romano, que mantuvo su contorno hasta hace poco tiempo, y el anfiteatro.
En esa misma zona vemos los restos de casas ibero-romanas, en la loma del cerro de Oreto, y que todavía podemos ver las gracias a la ayuda de Google Earth.

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Muy cercano, bajando la loma hacia el embalse, en el lienzo norte del Cerro de Oreto, podríamos ver, en épocas de mucha sequía, cómo emerge un antiguo puente romano, el Baebio, construido a finales del s.I d.C. y que hoy en día forma parte de la Lista Roja de Patrimonio… un milagro que siga en pie. Aunque, desgraciadamente la que no sigue en pie es la catedral, que encontraríamos siguiendo el curso del río, en el lado de Oreto, pero de la que no hemos hallado rastro significativo.

Pero centrémonos en los volcanes.

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Nuestra volcánica ruta empieza en Granátula de Calatrava, un pueblo que se asienta sobre un cráter o maar, por tanto, ¿Qué mejor sitio para empezar? Además es el mayor de toda la Península Ibérica, con 2km de diámetro, formado hace casi dos millones de años.
Allí, a las afueras del pueblo, nos encontramos con “el Bombo”, un pozo de lo que llaman agua agria, muy típica de la zona, y que es en realidad agua con cierto gas carbónico. El agua agria es rica en bicarbonato sódico, magnesio, calcio y potasio, suele encontrarse a temperaturas templadas, que van desde los 18ºC hasta los 21ºC. Se indicaban contra procesos tuberculosos, dolores de estómago, desarreglos menstruales…
No es el único pozo manantial que encontramos por la zona, pues existen otros muchos, como El Chorrillo, en la carretera de Aldea del Rey a Ciudad Real, terminando en Puertollano, con su famosa Fuente Agria.

Una vez refrescamos nuestras gargantas, damos la vuelta sobre la ladera y llegamos al cráter del volcán Cuevas Negras, el cráter más grande de toda la región, y que recibe su nombre de las pequeñas cuevas que se crearon en la roca volcánica.

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Tras un poco de exploración mineral gracias a nuestro gran guía, nuestra siguiente parada fue el maar de Valenzuela, que se encuentra pegado a Cuevas Negras.

A pocos kilómetros nos recibe el volcán Columba, en los márgenes del embalse del río Jabalón y que parece arañado, debido a la extracción de roca, piedra pómez en su mayoría, aunque también vemos obsidiana, y, por curioso que resulte, por lo menos para nosotros, mucha ceniza del volcán, pese a que hace millones de años que éste no entra en actividad.

La que sí mantiene su actividad es la fumarola “la Sima”, la última activa en toda la península. La única manera de llegar allí es en 4×4 y tras ello una buena caminata, cerro arriba. Allí, en un recóndito lugar, que si no es por nuestro guía, jamás hubiésemos llegado a encontrar, hay un agujero poco profundo, de unos 2 metros de diámetro, bajo varias señales de peligro y un medidor. Desde el s. XVI se conoce su actividad por textos escritos donde se evidencia la salida de estos gases tóxicos, como el CO2.

Ya el olor nos da una señal, un olor como a azufre y que son gases tóxicos emitidos del volcán sobre el que estamos. NO es recomendable estar allí mucho tiempo, ni acercarse más de lo debido. Algunos animales que cruzan la verja, mueren al momento por esa inhalación de gases tóxicos. Así pues, como no es nuestra intención envenenarnos, bajamos hacia el coche, en busca de lugares más apacibles, aunque no del todo.

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Llegamos a caer en una mina a cielo abierto. Se trata de otro de los numerosos volcanes de la zona, el cual está excavado la mitad de su perímetro, quedando ya “medio volcán” del “Cerro Gordo”, junto al maar del Varondillo.. El perímetro resultante es una cantera de la que se extrae diverso material de construcción. Y el panorama es realmente impresionante. De aquí se extrajeron los materiales con los que se construyó el primer museo de esta temática dentro del campo de Calatrava.

De nuevo en camino, llegamos al maar o cráter de Cervera, hoy en día laguna, y frente a él, al otro lado del rio Jabalón, los baños ferruginosos conocidos como baños del “Barranco Chico”, que se encuentran en la carretera de Aldea del Rey a Ciudad Real, y que son unos de los varios baños de este tipo que se encuentran por la región.

Los baños ferruginosos fueron muy cotizados en el s.XIX, y aún hoy en día, los lugareños hablan de poderes curativos la inmersión, durante tres días seguidos, en ellos.

La cultura popular es sabia, y es que este tipo de agua, con una temperaIMG_20140811_213212tura constante entre 25º y 28º, que brota de la tierra, y en el que vemos pompas, debido al gas, tienen características terapéuticas en el tratamiento de afecciones de piel, reumáticas, artritis…

Los baños cayeron en el olvido durante casi un siglo, siendo, al menos que se sepa, estos del Barranco Chico los que se han seguido utilizando hasta la actulidad, que, ya renovados, podemos seguir disfrutando de un baño en ellos en la actualidad. Otros, como los hervideros de Carrión, muy cerca del castillo de Calatrava la Vieja, cuna de la Orden de Calatrava, han vuelto a la vida tras años de abandono. Ya en el s.XIV se hablaba de esos manantiales, y por fín los podemos apreciar en todo su esplendor.

Y ahora amigos, recorrer, caminar, disfrutar, y aventurarse. Bajo lo que parece que es nada, hay “el todo”.