Campeonato Mundial de Combate Medieval

Mayo 15, 2014 en Castilla la Mancha, España, Península ibérica

Deportividad, lucha, sudor, emoción, honor, orgullo. Toda una gloriosa demostración de combate la que se vivió del 1 al 4 de mayo en Belmonte. Nada menos que el Campeonato Mundial de Combate Medieval.

_47B5622__800x533Este año, la capital del encuentro pasaba de Polonia a España, y Belmonte era la capitana del rugir de las espadas, del polvoriento suelo sobre el que cabalgaban las huestes, bajo el sol de las otras tierras en guerra, que vuelven a ver el acero y la cota de malla. El Castillo de Belmonte, una de las mejores fortificaciones europeas del s.XV, que ha pasado sin alterarse desde su primer propietario, el primer Marqués de Villena, a los actuales propietarios, descendientes de, cómo no, la casa de la duquesa de Alba, en concreto a Javier Fitz- James Stuart.

Como si de una escena de la película El Cid se tratase, sobre las lomas de este esplendoroso castillo se asentaron las mesnadas de los países combatientes, Reino Unido, Estados Unidos, Polonia, Suecia, Francia, Italia, Alemania, Luxemburgo, Japón, etc…y por supuesto España, con sus Tercios en representación, defendiendo, a grito de guerra, su territorio y la honra que merecen, ya que era el primer año que se enfrentaban en el Campeonato Mundial. _47B4728__800x517 _47B4616__800x507

En las medievales tiendas de campaña, iguales a las que guarecían a las tropas en aquellos belicosos tiempos, sirven hoy de refugio a los contrincantes, que conviven a la vieja usanza. Hoguera para calentarse y cocinar, cuencos de cerámica para comer, y los herreros siempre cerca, para acicalar los desgastados metales, corazas y cascos, sobretodo sobre los que caía el peso de picas, mandobles, espadas, o mazas. _MG_4329-2_800x534 _47B5609__800x533

Uno puede creer estar dentro de un mundo paralelo, la caterva de caballeros preparando sus trajes y enseres, mientras sus hermanos y compañeros partían en busca del combate y de la gloria, mientras los asistentes bebíamos hidromiel o nos alimentábamos a base de sopa de manzanas y almendras.

Una magnífica jornada que pudimos disfrutar, seguro que todos los asistentes también, y desde luego los combatientes, que lucharon, lloraron, rieron, cayeron, se levantaron y abrazaron a sus “enemigos”. Porque sobre todo, hay nobleza, hay un sentido justo, y hay honor. Y es que, en el fragor de la batalla, todos son hermanos de sangre._47B5236__800x526 _47B5263_800x536 _47B6495_800x513

 

Podéis ver más fotografías de lo que aconteció en Belmonte aquí:

Y el vídeo;