Atapuerca: El puzzle de las especies

enero 8, 2016 en Castilla y León, España, Península ibérica

En las proximidades de la pequeña localidad de Ibeas de Juarros hay una modesta sierra que destaca en la llanura. Mide poco más de un kilómetro, pero a pesar de su modesta longitud se ha situado en el mapa de la arqueopaleoantropología mundial por ser uno de los yacimientos más excepcionales de nuestro planeta.

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Este complejo, que como muchas otras maravillas, se descubrió por casualidad, tiene su origen en el planteamiento de una trinchera para el paso del ferrocarril que debía unir la sierra de la Demanda con Burgos (a finales del XIX – principios del XX) para que materiales como la hulla y el hierro se trasladasen hasta los altos hornos de Vizcaya. A pesar de que no era el trazado inicial de la línea, se creó una trinchera que partía en dos la sierra de Atapuerca, dejando un precipicio que por su lado más alto rondaba los 20 metros, se cree que para explotar la caliza de la sierra. Ese nuevo trazo dejó al descubierto varias cuevas colmatadas de sedimentos en los que se apreciaba de una forma muy clara los diferentes estratos que la fueron rellenando a lo largo de los siglos. Tras el desuso de la línea férrea, durante los años 50 se usó parte de la sierra como cantera, lo que afectó, sin duda, al yacimiento.

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Hoy esa trinchera del ferrocarril es el corazón de Atapuerca, donde hay varios yacimientos que se están estudiando constantemente y donde se han encontrado pruebas de varios tipos de homínidos como homo antecessor, homo heidelbergensis y homo sapiens.

Los estudios se iniciaron en 1964 aunque fue en años posteriores cuando la supervisión de las campañas recayó en las manos del equipo formado por Bermúdez de Castro, Eudald Carbonell y Juan Luis Arsuaga, con la colaboración de prestigiosos expertos como el profesor Manuel Martín-Loeches, coordinador del Área de Neurociencia Cognitiva de la Universidad Complutense de Madrid.  Fue bajo esta triple dirección cuando se halló al famoso cráneo número 5 (Miguelón), se descubrió al Homo Antecessor y también avanzó el conocimiento del Heidelbergensis, méritos que han facilitado que Atapuerca sea considerada como Patrimonio Mundial por la UNESCO desde el año 2000. De hecho este pasado año 2015 se le ha concedido el título de “Lugar de Valor Universal Excepcional” a todo el sistema.

Atapuerca constituye el conjunto de restos más antiguo y numeroso de Europa. Eso hace que año tras año, las visitas al yacimiento aumenten y cada verano se sumen más y más voluntarios para continuar los trabajos de extracción de materiales.

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En la trinchera se pueden visitar tres yacimientos. La Sima del Elefante, Galería y La Gran Dolina, situadas todas ellas en una disposición lineal que escasamente superará los 500 metros. Además de estos tres grandes yacimientos, donde se han encontrado restos del Oso de las Cavernas y multitud de herramientas, hay otros lugares que están siendo estudiados dentro de la Fundación Atapuerca, como la Sima de los Huesos, el mayor yacimiento de fósiles humanos de la Historia, de acceso restringido a científicos por las dificultades de su acceso, y otros enclaves cercanos a la trinchera.

La visita que nosotros realizamos duró unos 45 minutos aproximadamente, y costó 6€ por persona. El centro de recepción está a unos centenares de metros de los yacimientos, hasta donde nos llevaron en un autobús. Las visitas son de aproximadamente 40 personas, y aunque pueden ser un poco áridas para los niños, los guías se esfuerzan bastante para hacer de las visita una experiencia amena contada para todo tipo de públicos. Se recomienda complementar la visita a Atapuerca con la del Museo del a Evolución Humana de Burgos, allí se pueden ver piezas como ”Miguelón” o ”Elvis”, dioramas y figuras que reconstruyen la fisionomía de los restos encontrados y actividades interactivas para toda la familia.

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